Lullabies en una noche fría: The Agonist en Chile
La vendedora ambulante de turno se pasea entre la corta fila apostada fuera del recinto, anuncia sus productos sin tener mayor éxito. Al comprarle un auto adhesivo de recuerdo intenta meterme conversa.-Estas se venden menos que los stickers...- indicando una pañoleta con el logo de The Agonist -…en la mochila tengo 10 más, porsiacaso.- Está comenzando a hacer frío y la venta está floja, un dialogo ligero no viene mal para la espera.
-¿De donde es la banda?- Me pregunta mientras asegura las credenciales en su muñeca.
-Canadá.-
-No los conocía, ¿no son famosos cierto?- La fila comienza a avanzar y la tengo que dejar en la noche acompañada de su duda trascendental.
Para quienes estuvimos expectantes ante la visita de The Agonist a nuestro país, este día parecía ser la prueba de fuego; dos amagos de concierto cancelados hacían que el estar a un par de pasos de la puerta de entrada del Rock & Guitarras tuviese una connotación mayor, la maldición que tenia la banda se rompería o nos tendríamos que volver con las manos vacías. Ya dentro la espera se hace más amena entre videos musicales, contertulios gritones y una variada gama de chiquillas con mal dominio de los tintes capilares.
A las 21 horas con varios minutos de sobra las luces bajan y comienza a sonar Swan Lake a modo de introducción. Los músicos entran a escena en medio de la intermitencia de los flashs de las cámaras del público, instalados en su lugar esperan pacientemente a que Tchaikovski versionado termine su intervención. El preámbulo se alarga demasiado, llega el punto en donde los gritos de los asistentes se funden con la música, causando mas suspenso por la entrada de quien, siendo franco, la mayoría iba a ver. La bella Alissa White-Gluz se monta en el escenario. Es inevitable no reparar al menos por un momento en su figura, sobre todo cuando viste un corsé pseudo sadomasoquista y unos apretados pantalones de cuero (supongo que de “eco cuero” sino todo el activismo en pro de los derechos de los animales se le iría al carajo). Los gritos de los galanes enardecidos no se hicieron esperar –¡¡Te sapo el chupo!!- Vocifera el Romeo a mi derecha. Si la fémina tan solo pudiera entender, no hubiese sonreído agradecida a las múltiples muestras de cariño.
Un par de compases al aire y banda se vuelve kinetica, “The Tempest” y “Rise and Fall” inician la velada y así mismo los problemas de audio. El ruido juega pinball en las paredes lo que no permite tener una recepción acústica completa, esto perjudica la amplificación de la voz de Alyssa. Los gritos guturales muchas veces se pierden detrás de la barrera que generan los músicos, la única oportunidad en la que se puede apreciar su calidad vocal es cuando alcanza los tonos altos de su voz melódica. Con el avance del setlist el audio mejora o el oído se adapta y finalmente se puede apreciar y afirmar que Alyssa es capaz de realizar de forma efectiva ambos extremos vocales. El primer single de Lullabies for the Dormant Mind “... and Their Eulogies Sang Me to Sleep” remueve al público que hasta ese momento parecía apagado y mucho mas calmo que en otros conciertos. “Serendipity” una de las pocas canciones del álbum debut Once Only Imagined se presentó melodiosa y bien constituida gracias a la guitarra de Danny Marino. La lírica “Martyr Art” sirvió para disipar dudas del manejo de White-Gluz, la chica, además lucir particularmente sensual con el sudor escurriéndole por el escote, era capaz de intercalar registros sin demostrar incomodidad alguna en su rostro.
Por el escenario del Rock & Guitarras se pasea “Thank You, Pain“, en ese momento ocurrió un suceso un tanto curioso, de la nada las mujeres que tenia cerca impusieron sus voces y comenzaron a corear la canción por sobre la saturación del espacio. Poco a poco el evento comenzó a adquirir los tintes de locura reglamentarios para considéralo un buen concierto, el tira y afloja del público se teñía de headbangs y de los primeros moshs de la noche. Los redobles y los agudos chillidos de “When The Bough Breaks” dieron paso al caleidoscopio poético de “Birds Elope With The Sun”. “Globus Hystericus” siguió con la tónica impuesta por la banda, la reproducción casi íntegra de su segunda placa.
Al finalizar la critica de “Born Dead, Buried Alive” el reloj nos indicaba que ya había avanzado lo suficiente, acercándonos vertiginosamente a la hora de finalización, no sin antes recibir una primicia. The Agonist toca en exclusiva Lonely Solipsis, esta nueva canción recae en la estructura de la composición de la banda, percusión nutrida, la guitarra melódica interviniendo rítmicamente sin tomar el protagonismo por completo y el acostumbrado binomio de voces de la frontwoman. El tema pertenece al próximo álbum de la banda sin fecha determinada de lanzamiento. Un regalo exclusivo para gira por Latinoamérica.
Antes de dar el tiro de gracia a la jornada Alissa hace una pausa, agradecida por asistencia y la entrega de los presentes. “No importa que sean pocos, mientras conozcan y vibren con The Agonist, estaremos ahí para ustedes.” Fueron las escasas palabras que logre identificar de su discurso, tapizado por vítores y cánticos alusivos a la belleza de la chiquilla. Forget Tomorrow y el himno Business Suits and Combat Boots hacen que el público batalle y se entregue a la agresividad por un par de minutos finales. Los canadienses se van del escenario, el público pide más, pero como es costumbre, las luces se encienden, la banda descansa en su camarín, la gente se relaja y la transpiración comienza a congelarse. De salida, y camino al paradero me vinieron a la mente las palabras de la vendedora “¿no son famosos cierto?”; lo que contrastaba perfectamente con el discurso de agradecimiento presenciado hace poco. No, no son famosos y francamente aquello no importa mientras una banda tenga capacidad de entrega, humildad y obviamente, pasión por lo que hacen. Puede que Alissa ni siquiera se halla referido a eso en su arenga, mi oído es malo y mi percepción del ingles peor, pero, por amor a la música, quiero creer que así fue.Autor: Edgard Lara
Fotos propiedad de: The Agonist Chile.










